Huevo de oroAyer tuve una charla con una amiga. Como ya es habitual me contó que su esposo trabaja casi todo el día, fines de semana, feriados. Y siempre me dice: "Es un proyecto importante. Las cosas van a cambiar cuando termine el proyecto". Hace ya cuatro años que vengo escuchando lo mismo.

Todos tuvimos momentos en donde tuvimos que trabajar mucho, incluso durante la noche. Pero cuando esto se convierte en la "situación normal", entonces es que estamos en el camino incorrecto. Quizás podemos perdernos esa serie en la TV que tanto nos gusta, pero nuestra esposa, nuestros hijos y nuestros amigos van a continuar con sus vidas sin nosotros si no estamos ahí. ¿Vale la pena? ¿Sirve de algo?

Y entonces me acuerdo de la historia de la gallina de los huevos de oro. En la fábula, un granjero muy pobre tiene una gallina a la que quiere mucho, y una mañana la gallina pone un huevo de oro. Lleno de asombro y alegría, el granjero va y compra alimentos para su familia. Y la siguiente mañana encuentra otro huevo de oro. Nuevamente el granjero está lleno de alegría, y puede comprale más lujos a su familia. Los días pasan, y la gallina sigue poniendo huevos de oro, uno cada mañana, y así el granjero se convierte en un hombre rico. El granjero ya no tiene que preocuparse por su superviviencia, y en cambio ansía las riquezas de los huevos de oro. Su avaricia lo hace impaciente, y un día decide matar a la gallina de los huevos de oro para obtener todos los huevos de una vez. Pero cuando mata a la gallina no encuentra ningún huevo de oro adentro. Así, el granjero mató a la gallina que tanto quería, y destruyó la fuente que le traía riquezas continua.

La gallina representa la capacidad productiva, y el huevo de oro el producto. El principio básico detrás de la historia es que necesitamos mantener un ritmo sustentable y enfocarnos tanto en la gallina como en el huevo. Si sólo nos enfocamos en el huevo, vamos a poner en riesgo la salud de la gallina, y quizás hasta lleguemos a matarla y perder todas las ganancias futuras. Por otro lado, si no trabajamos con los huevos, tendremos una capacidad productiva inútil, ya que no nos brindará riquezas.

Esta historia me pega muy de cerca. Hace años que trabajo con valores ágiles, y por supuesto que conozco y he discutido la importancia del ritmo sustentable. Y sin embargo, también trabajé en varios lugares en donde no se valoraba la capacidad productiva de las personas. Tuve jefes a quienes no le importaba si alguien tenía que matarse trabajando. Literalmente. ¿Pero que ganaron en el largo plazo? También trabajé en organizaciones a donde a nadie le importaba el producto, donde a los jefes no les interesaba si sus empleados producían algo de valor. Que miraban para otro lado para no enfrentar a empleados que perdían el tiempo y gastaban recursos. Ambos tipos de jefes son asesinos, a su manera.

Si te encontrás en una organización que no trata estos temas, seguro que vas a estar mejor en otro lado. En algunos casos quizás podamos ser parte de una transformación en la organización, pero si los gerentes no están involucrados o se niegan al cambio, casi seguro que no vale la pena. Estamos hablando de un cambio muy profundo, que involucra a todos.

El tiempo es demasiado valioso para desperdiciarlo. No perdamos nuestro tiempo en organizaciones que no se dan cuenta que construir un negocio no es una carrera corta, sino una maratón.

Traducido de Unsustainable pace.

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw