Carita enojadaEstaba ayer en una reunión con mucha gente, y así de pronto ocurrió uno de esos momentos para el recuerdo: dos personas muy desparejas se unieron en perfecta armonía para tirar abajo una idea. Claro que, en vez de tratarse de un momento constructivo y enriquecedor, la sinergía fue a través del cinismo: así de pronto y sin quererlo, dos cínicos aparecieron en escena. Su aporte fue, como la mayoría de los comentarios cínicos, cargado con esa fuerte mezcla de sátira, humor y excepticismo.

Y claro, la verdad que los comentarios fueron divertidos, como todo comentario cínico. Y también, como toda actitud cínica, terminó siendo sumamente destructiva y nociva para quien propuso la idea, para quienes estaban alrededor escuchando, y para el propio cínico. Un perder-perder perfecto. Paso a explicarme.

El cinisimo es una actidud negativa que no ayuda a nadie. Un cínico no actúa, no cambia, y mucho menos se compromete para el cambio. Un cínico es alguien frustrado, impotente, resignado frente a una realidad que cree inmodificable. Más aún, el cínico se siente sólo, y por eso lo expresa con comentarios que, en el fondo, buscan unir más gente a su causa. El cínico no es pasivo, sino que aplica un esfuerzo perverso para compartir y sumar gente a su propia frustración.

El cinicismo es contagioso. El cínico es expresivo, y disfrazado de comentarios satíricos, intenta contagiar a quienes lo rodean para que lo acompañen en su desesperación, en su sensación de impotencia.

El cínico es peor que alguien negativo: es un negativo con actitud. Una persona negativa analiza y exagera una sola cara de la moneda. Se encarga de exponer todos los defectos de una idea, de plantear el peor escenario. En cambio, el cínico no analiza: simplemente destruye. El cínico no necesita análisis, no necesita motivos: se basa en su propia frustración para justificar su negativa.

Más aún, el cínismo crece y se alimenta de si mismo. Como dije, un cínico es alguien frustrado. Alguien que, en algún momento, intentó cambiar las cosas y no tuvo éxito (receta: repetir la frustración varias veces, aplicar algo de resignación, un toque de expresividad, y voilá, tenemos un auténtico cínico). El cínico justifica sus comentarios en la experiencia; el problema es que dicha experiencia es la suma de eventos cínicos anteriores. Desde el momento en que la persona se transforma en cínica (deja de intentar, acepta la frustración), el cínico comienza a "sumar experiencia" de todas las ideas que ve fracasar... se hayan intentado o no. Las ideas que se intentan y fracasan suman experiencia para el cínico... y también suman las que no se intentan. Con el tiempo el cínico deja de intentar por completo, y sin embargo sigue sumando experiencia por los intentos que nunca prueba. La experiencia del cínico termina siendo vacia, y sin embargo son estas experiencias no concretadas las que alimentan su propio cinismo.

Y la frutilla de este postre amargo para el final: el cínico destruye Buenas Ideas. Nadie es cínico ante una Mala Idea. Frente a las Malas Ideas uno puede actuar de forma educativa (explicando los motivos que la convierten en Mala Idea), o despiadada (aprovechando la Mala Idea para desprestigiar a quien la ofrece), pero el cínico no tiene nada que hacer en el terreno de las Malas Ideas. En cambio, el cinísimo sólo florece frente a las buenas ideas. Y este es el punto más peligroso del cinismo: se convierte en una persona que, con ningún argumento más allá del de su (frustrada) experiencia, entierra buenas ideas. Y las entierra de la peor forma posible: nunca dejando que germinen, nunca intentando.

Sin embargo, resulta paradójico y esperanzador que esto último también genera una consecuencia redimitoria: detrás de un comentario cínico hay una Buena Idea. El cínico descubre buenas ideas (o al menos lo que él cree que son buenas ideas). El cínico cree en el espíritu de la idea, y es su propia frustración por estar convencido de la imposibilidad de concretarla lo que genera su cinismo. Si el cínico tiene la fuerza suficiente para matar a la idea, esta no realización fortalece y alimenta su experiencia cínica... el círculo se cierra.

Insisto entonces, detrás de un cínico hay una Buena Idea. Hay que romper el círculo vicioso. Tenemos que enfocarnos en cómo implementar las buenas ideas y dejar de lado el derrotismo cínico, que no ayuda a nadie y mucho entorpece.

Hoy les hago una confesión: yo tengo actitudes cínicas. Hace muy poco aprendí a ver el tema desde esta perspectiva nueva, y realmente me pegó muy fuerte. Estoy intentando dejar mi cinismo de lado, de transformar ese esfuerzo en algo positivo. Recién estoy empezando: ahora me reconozco cínico, reconozco mis momentos cínicos, y puedo decir que definitivamente no me gusta. Todavía me cuesta mucho cambiarlo, y a veces me doy cuenta de mi actitud justo después de haberla cometido. Pero es un avance, y con un poquito más de tiempo voy a cambiarlo completamente.

Así que hoy, abiertamente, me declaro en contra del cinismo, empezando conmigo mismo. Me comprometo a transformar esa energía en algo positivo, en un empuje hacia adelante.  En apoyar las Buenas Ideas, más allá de mi historia, de mis frustraciones. Si, me va a resultar dificil, pero el resultado bien lo vale. ¿Alguien se prende?

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw