¡Vive el momento! ¡Vive el presente! ¿Cuántas veces hemos oído este consejo? Pero en verdad, la mayoría vivimos pensando acerca de algo que pasó o de algo que está a punto de pasar, en lugar de pensar en aquello que está pasando. Estos pensamientos pueden durar desde unos pocos segundos hasta unos minutos, horas, días (o aún más) en cualquier dirección: pasado o futuro. Muy pocas personas son capaces realmente de vivir y pensar en el movimiento constante y consistente del "Tiempo ".

Yo comparo este estado con la navegación, ya que muy pocas personas son capaces de navegar entre las olas...

Uso la acción de navegar como una analogía, porque coincide muy bien con este concepto de pensar o vivir en el pasado, presente y futuro. ¿Puede usted imaginar un navegante que se apoya en la ola en que está montado para empujarse? Aún si usted no es un navegante, puede ver que el movimiento de una ola (el agua) es constante y consistente. El hombre o mujer "que navega la ola" debe ir con el flujo. Si él o ella hace una mala maniobra, la ola continuará intrépida. Algunos navegantes pueden pensar en maniobras o trucos que podrían realizar para pasarla mejor pero, indiferente, la ola mantendrá su curso. Vivir, sentir, y pensar de esta manera es idéntico en lo que al tiempo se refiere.

¿Por qué navegar el tiempo es tan difícil? La tierra misma gira sobre su propio eje, mientras lo hace alrededor del sol de una manera constante y consistente. Nada, en la naturaleza, se mueve como el segundero de un reloj digital. Parece ser que todo en el Universo, tan violento como a veces pueda resultar, avanza sin cambiar apenas su ritmo. Todo, excepto el pensamiento humano. Es el tipo de pensamientos que nos hacen vivir en el pasado, y esperar vivir en el futuro, lo que nos impide montar las olas del tiempo. También impiden vivir y pensar con el flujo de la vida.

No importa cuán tormentosa sea la vida, no es posible volver físicamente a la ola anterior (al período de tiempo), o moverse en una ola futura. La paz o el tumulto en nuestra vida no yace en lo que esta pasando alrededor nuestro, sino en lo que pasa dentro nuestro (nuestros pensamientos, nuestra vida interior). Es la actitud de una persona lo que determina sus percepciones. Si yo cometo un error, o soy víctima del error de alguien, no tengo que pensar y hablar continuamente sobre eso y vivir en el mal que hice o el que se me hizo. Además, el "Tiempo" sigue corriendo como una onda. Sólo mis pensamientos pueden continuar estando "detrás" o "delante" del flujo real de la vida. Perdiendo ese nunca cambiante flujo de tiempo, y manteniendo la mente y pensamientos fuera del movimiento de ese flujo, uno estará viviendo constantemente hacia atrás o adelante, pero nunca en la paz del flujo presente.

El Tiempo es relativo; Einstein demostró esto completamente. Tan difícil como pueda llegar a ser para algunos asir el flujo del tiempo, ese flujo puede no ser igual para una persona que para otra. Marchar al son de un tambor diferente, puede describir mejor este fenómeno. Donde no sólo el tambor es diferente, sino que también el golpe oído por la persona varía enormemente. Todos los seres humanos no están montando la misma ola de tiempo. Algunos de nosotros estamos "atascados" en el agua de ayer o de mañana, y nos negamos a navegar en el flujo de la vida.

Uno de los aspectos maravillosos del flujo del tiempo, es su prontitud por dejarlo a uno detrás de la ola. El flujo de la vida permanece constante cuando nosotros "perdemos el rumbo" o cuando volvemos hacia atrás. No hay favoritismo para nadie. La pena que uno puede sentir al añorar el pasado, o temer el futuro, sólo está en el pensamiento. Habitualmente pensamos que "el tiempo pasa..." y esto es verdad sólo parcialmente. Más bien es como si nosotros lo atravesáramos. Yo, como ser humano, entré en la progresión de tiempo cuando mi vida empezó; y esta progresión no estaba por cierto esperando a que yo llegase. Y sólo en mis pensamientos, parto o regreso a esta progresión de constante y consistente movimiento de vida que es el tiempo.

La conciencia de mi diálogo interno (la cual es mi barco para navegar las olas del tiempo) determina mi estado de ánimo. Vivir (pensando) en el pasado, intentando vivir (a través del pensamiento) en el futuro, o navegar apaciblemente con el flujo de la vida es una decisión que cada uno debe hacer por sí mismo. Usted puede decir que vive en el presente, pero sólo usted conoce sus pensamientos. Nuestras acciones y actitudes nos moldean en quienes somos y quienes seremos. Uno puede vivir falsamente en el pasado o el futuro, o vivir de verdad con el fluir de la vida. Nuestra serenidad y paz interior tienen la misma fuente: nuestros pensamientos. Viva el momento presente; muévase con la ola del tiempo. ¡Navegue!... que esto es un paseo.

Lic.Lidia Silva Aguero
Buenos Aires-ARGENTINA

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

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