libertadCuando te establecés objetivos para vos  mismo, ¿te imaginás lograr los resultados en un año, cinco años, diez años? ¿Luchás día a día con actividades que no disfrutás mucho - o quizás te disgustan completamente - porque querés alcanzar un objetivo en algún momento futuro?

En este caso, quizás sea bueno repensar estos objetivos, y la forma de alcanzarlos.

Es necesario comprender que sólo podemos actuar en el presente, y también sólo podemos disfrutar de los resultados en el presente. No podemos lograr ni experimentar nada en el pasado ni en el futuro, porque nunca estamos allí.

Cuando la felicidad a futuro significa problemas para hoy

¿Cuán a menudo intentamos lograr la felicidad, imaginando un estado futuro? Veamos algunos ejemplos que muestran cómo algunos objetivos pueden desvirtuarse:

  • Un padre que quiere pasar más tiempo con sus hijos, por lo que trabaja muchas horas diarias para aumentar sus ahorros, esperando que sean suficientes para tomarse un descanso en algunos años. Mientras tanto, los hijos apenas lo ven durante los fines de semana, ya que se van a dormir mucho antes de que el padre vuelva de la oficina.
  • Una mujer con sobrepeso que quiere bajar varios kilos. Empieza una dieta rígida que involucra comer comida que no le gusta, porque está convencida que será feliz cuando pierda peso.
  • Un estudiante que decide graduarse de Leyes (aunque le parezca un tema aburridio y denso) porque cree que una carrera como abogado le permitirá retirarse joven y seguir entonces su pasión real: el arte.

Objetivos para mejorar nuestra vida HOY

No quiero sugerir que se deben abandonar los objetivos a largo plazo. Ni tampoco estoy diciendo que no habrá momentos de dificultad en el camino a lograr algo que realmente nos llene. Pero es necesario considerar si los objetivos nos están haciendo felices o nos agobian.

No hay garantías sobre el futuro. Podemos pasar años trabajando para lograr un ascenso en un trabajo que odiamos - para que luego nos despidan por una crísis económica que está completamente fuera de nuestro control. Podemos matarnos de hambre con una dieta, para después volver a ganar peso cuando la abandonemos. Es realmente tonto deprimirnos y agobiarnos en la realidad del presente... que es la única que existe... esperando ser felicies en una realidad futura.

Con esto en mente, examiná tus metas actuales. Es posible que no sea necesario abandonarlas, sino más bien cambiar la forma en la que están encaradas. Hacete estas preguntas:

  1. ¿Este objetivo mejora mi vida del día a día?
  2. ¿De qué maneras?
  3. Si no la mejora, ¿puedo modificar el objetivo para que lo haga?

Si un objetivo te está haciendo daño, y no podés cambiarlo, entonces quizás sea una buena idea deshacerte y liberarte de ese peso.

Si tus objetivos se ven bien en la teoría pero no te satisfacen ni te motivan cuando estás haciéndolo, entonces no tienen valor. Hay que enfocar la atención en las metas que nos inspiran y motivan ahora mismo, ya que el momento presente es el único lugar donde tenemos poder real.

Basado en Setting goals for the present, not the future

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw