Una de las primeras cosas que aprendemos cuando inicia nuestro recorrido en el camino de ser ágiles, es que el trabajo en equipo es fundamental, por tanto es una de las premisas que buscamos transmitir a todos los clientes con los que colaboramos en sus iniciativas de generación de un equipo ágil.

De hecho a la mente de nuestros clientes vienen frases como “aquí somos muy buenos para trabajar en equipo”, o “estamos acostumbrados a hacerlo”. Sin embargo, les resulta inquietante entender porque aunque trabajan en equipo, no gozan de los beneficios que brinda la agilidad.

Si queremos entender qué es un equipo ágil, debemos empezar por preguntarnos ¿Qué es un equipo? Y las respuestas, aunque difieren en los términos, están siempre orientadas a algo como: “Un equipo es una comunidad de personas que tienen un objetivo en común y que trabajan juntos para alcanzarlo”. Esta la podemos considerar una definición acertada, sin embargo grupos de personas con estas características no necesariamente logran los resultados propuestos.

Entonces, entendemos que esa definición se queda corta, en realidad los equipos ágiles deben tener otra serie de características. En esta serie de artículos, tratare aspectos fundamentales que nos ayudan a conformar equipos ágiles. Uno de los principales frameworks ágiles es Scrum,  donde los miembros del equipo cumplen con valores como el compromiso, la apertura, foco, coraje y el respeto.

¿Cómo encajan estos valores dentro de un equipo ágil?

Compromiso: No es suficiente que el equipo tenga un objetivo en común, es necesario que este sea completamente entendido por todos los miembros del equipo y además que sea compartido, es decir, que de algún modo esté alineado con los objetivos personales, profesionales e incluso funcionales de cada persona.

En ese punto las personas sentirán que no solo están trabajando para alcanzar un objetivo que beneficia a una compañía o persona en particular, sino que también sentirán una motivación  mayor, puesto que sus acciones diarias también les ayudan para alcanzar sus propósitos personales.

Además, al convertirse el propósito en uno compartido por todos, las responsabilidades dentro del equipo dejan de ser personales, entonces todas las tareas son vistas como responsabilidad del equipo, esto lleva al equipo a otro nivel, emergiendo así el valor de la colaboración.

Apertura: Los equipos ágiles aceptan la incertidumbre como una característica del entorno en el que desarrollan sus actividades.

Aunque creamos que un proyecto se parezca a otro, la realidad es que no, siempre existen situaciones particulares que generan diferencias especiales entre los diferentes proyectos.

Esas situaciones particulares diferentes, conllevan un valor muy grande, las cuales debemos acoger con apertura y adaptarnos. Parte de ese proceso está en nutrir nuestra experiencia y puntos de vista con los de los demás miembros del equipo, además de estar  dispuestos a recibirlos, asumirlos y defenderlos como propios.

Foco: Una de las reglas básicas de la agilidad se refiere a aprovechar los estados de flujo, y estos solamente se pueden lograr cuando las personas se encuentran abordando un único tema. Por ello los equipos ágiles no son multitasking, trabajan enfocados en una única actividad hasta terminarla.

Coraje: Entendemos el coraje como el valor adicional que se requiere para llevar a cabo una tarea compleja. Los equipos ágiles usualmente asumen retos para los cuales alguno de sus integrantes no estaría preparado. Sin embargo cuando el valor del coraje emerge, la sinergia que se genera lleva, a los compañeros a apoyarse entre sí, y es así como juntos pueden enfrentar y superar desafíos asombrosos, mientras que las personas crecen personal y profesionalmente.

Respeto: Este valor es esencial, pero es “demeritado” por los equipos, no porque las personas no crean que el respeto es fundamental, por el contrario, se valora tanto que siempre creemos que somos muy respetuosos con las personas.

Los seres humanos tendemos a pensar, que si cumplimos la premisa: “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan”, es suficiente, sin embargo, olvidamos que todos somos distintos, y que lo que no me afecta a mí, a otra persona le puede resultar una conducta irrespetuosa.

El manifiesto ágil nos dice: “personas e interacciones sobre procesos y herramientas”. En ambientes productivos o laborales las personas pertenecen a un equipo por casualidad, porque alguien lo decidió o porque son miembros de un área. Por ello,  una de las primeras cosas que debemos ajustar en los equipos ágiles, es lograr que todos sus miembros se conozcan. Esto vas más allá de sentarse a hablar de su vida personal, hobbies y demás, los miembros del equipo deben aprender a escucharse, reconocerse y generar la confianza entre ellos que los haga sentir seguros para sacar lo mejor de sí para el beneficio del equipo.

Publicado originalmente en el blog de Rollup Consulting.

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