Hoy en día tenemos muchas herramientas que dicen limpiar de forma mágica nuestro código. Mueven, modifican, emprolijan y mágicamente resuelven todos nuestros problemas. Lamentablemente, como la mayoría ya sabe, escribir buen código lleva trabajo. No existen herramientas mágicas que puedan salvarnos (y no importa lo que nos digan los vendedores), pero si hay una herramienta que funciona muy bien para ayudarnos a mantenernos en forma.

La Integración Continua es una idea bien simple. Configuramos un programa que mire el código fuente. Cuando alguien hace algún cambio, el sistema de Integración Continua lo compila de inmediato. Si la compilación pasa, se ejecutan las pruebas automatizadas. Por último, se publican los resultados.

Simple, ¿no? ¿Por qué es tan poderoso?

La Integración Continua es como una tarjeta de crédito al revés. Una tarjeta de crédito nos permite comprar algo grande hoy, y pagarlo de a poquito más adelante. Sin embargo, las tarjetas de crédito tienen un pequeño secretito oscuro... el interés compuesto. Terminamos pagando mucho, mucho más de lo que tomamos prestado. Siempre resulta más barato pagar en efectivo si podemos.

Cuando usamos un sistema de Integración Continua, ocurre lo opuesto. Podemos hacer pequeños pagos todos los días, o podemos esperar hasta el final y hacer un único gran pago. ¡Desafortunadamente este último gran pago tiene todo el interés compuesto agregado! Si esperamos al final, terminamos pagando más... mucho más!

Esto ocurre por el "tiempo a oscuras" entre que un desarrollador escribe el código y lo combina con el código que escribió el resto del equipo. Si combinamos el código todos los días, o incluso un par de veces a la semana, los cambios son menores y relativamente indoloros. Pero si esperamos...

Si esperamos, los cambios crecen. Mientras más esperamos, más código escribimos. Y más código escribe el resto del equipo. Al terminar el mes, cuando nos vemos forzados a combinar y unir todos esos cambios, las colisiones son gigantes. Los desarrolladores trabajan en los mismos archivos, a veces en las mismas líneas... otras veces hay funcionalidad en la que un desarrallador dependía y ahora hay otro desarrollador que la cambió (quiero decir, "mejoró"). Y los cambios mutuamente excluyentes generan caos.

Durante este tiempo entre escribir el código y hacer la combinación, compilación y testeo con el código de los demás, es cuando no podemos ver lo que está pasando. ¿Nuestros cambios entran en conflicto con los de alguien más? ¿Alguien cambió algo que necesitamos? No podemos verlo todavía... estamos a oscuras. Y vamos a seguir a oscuras hasta que unamos el código.

Una herramienta de Integración Continua ayuda los desarrolladores a aprender el ritmo de "escribir una cosa, subirla al repositorio". Esto funciona mucho mejor que "escribir una cosa... y otra... y otra... y otra...", y después "dedicar horas y días a combinar el código". ¡Y ni siquiera empezamos a ahblar de los beneficios de ejecutar las pruebas automatizadas después de subir cada cambio! 

Tenemos que encontrar los problemas lo más rápido posible, cuando todavía los arreglos son menores. ¡Es el mejor momento para arreglar los problemas!

Algunos productos de Integración Continua para empezar

Traducido de The best way to keep your product moving forward, por Jared Richardson.

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw