Algunas personas se jactan de poder "evitar conflictos", de su capacidad de rodear las situaciones para no destapar cosas que que considerán terminará en un conflicto inevitable. Sin embargo, tendriamos que pensar esta "cualidad" no por la acción inmediata (evitar conflictos) sino por el resultado que genera: las personas que evitan conflictos en realidad evitan resoluciones. Y de pronto, cuando lo vemos así, deja de ser una cualidad deseable...

De hecho, no se pueden "evitar" los conflictos: los conflictos están, existen. Por definición, si "evitamos" un conflicto no lo hacemos desaparecer, sino que lo esquivamos, lo ignoramos, no lo resolvemos. Peor aún, al evitar conflictos terminamos atrayendo más conflictos a nuestro entorno. Los conflictos no desaparecen por si mismos, sino que se agravan y generan otros conflictos. Las personas que evitan conflictos terminan atrayéndolos.

Para recordarlo podemos aplicar una simpática metáfora biológica: los problemas son pequeños bichitos que mueren ante la presencia de resoluciones. Cuando aplicamos fuerzas en no resolver problemas, la fauna de estos bichitos se multiplicará. Más aún, atraeremos más bichitos a nuestro ecosistema: después de todo, en nuetro mundo los problemas ganan eternidad!

También podemos relacionarlo con una metáfora física, de dinámica y fuerzas: para evitar algo presente debemos aplicar una fuerza mayor contraria para ocultarlo. Entonces, para "evitar" un conflicto presente debemos aplicar una fuerza mayor contraria para taparlo o ignorarlo. ¡El gran problema es que el origen de esta fuerza es personal! Usamos fuerzas propias para ocultar un conflicto, en vez de resolverlo.

Conflicto vs. Pelea

¿Por qué las personas quieren "evitar conflictos"? Todo surge por una confusión entre dos palabras distintas pero que se suelen tomar como sinónimo: conflicto y pelea.

Los conflictos son naturales, ocurren siempre. Los conflictos suergen porque necesariamente interpretamos distinto la realidad. Tenemos distintos puntos de vista, y estas diferencias generan el conflicto. Entonces, nótese que el conflicto no es pelea, porque sino habría pelea siempre.

La pelea, en cambio, tiene un origen distinto: la pelea surge por la sensación de escacez de gratificación. Pensamos que hay escacez en nuestras posibilidades de gratificación de algún elemento esencial (generalmente poder, dinero, reconocimiento, ego). No importa si esta escacez es real o imaginaria: para quienes participan de una pelea, la escacez es real, lo cual basta para alimentar la pelea. Ante esta sensación de insuficiencia de algo vital, las personas pueden caer en la trampa del juego "ganar todo, perder nada". Este juego es una matriz mutuamente exclusiva, donde para ganar el adversario debe perder.

En las peleas la intención desaparece. Las peleas tienen comportamientos violentos, agresiones, intimidaciones, gritos, insultos. Las peleas se caracterizan por un cambio en la intención de las personas: de proveer para ellas mismas a lastimar a un tercero. En las peleas desaparece el Cuidado Personal.

Entonces, la motivación de "evitar conflictos" suele surgir por un miedo a las peleas. ¡Y es un miedo sano! Las peleas son algo feo, que lastiman a las personas, situaciones en donde nunca surge algo bueno. Sin embargo, quienes "evitan conflictos" parten de un comportamiento sano (miedo a las peleas) y lo transforman en una acción equivocada. No se evitan los conflictos, sólo las negociaciones. Así, al evitar confictos no elejimos la paz, sino un silencio complice que casi garantiza la pelea en el futuro.

Solución

La solución a "Evitar Resoluciones" es buscar resoluciones.

Cuanto antes tratemos un conflicto, mejor. Más aún, ¿podemos tratar un conflicto antes de que sea un problema? Las personas están más abiertas, más predispuestas. Parece haber más tiempo, más recursos, más voluntad para tratar la situación. Antes es mejor.

¡Empecemos a resolver! - Consejos

Entonces, dejemos de evitar conflictos y empecemos a buscar resoluciones. Recién entonces empezaremos a generar una nueva realidad. Sin embargo, en el momento de enfrentar y tratar los conflictos debemos tener siempre presente que no queremos generar una pelea. ¿Qué hacer?

  • Comprobar nuestra intención cuando un conflicto parece transformarse en pelea. ¿Estoy pensando en la táctica de la pelea? ¿Quiero lastimar a alguien? ¿O realmente estoy buscando información para crear una solución?
  • Si mi intención no es lograr una resolución, hacer un Check-Out.
  • No tolerar comportamientos intimidatorios, agresiones, insultos, gritos, descalificaciones.
  • Ser conscientes cuando quiero lastimar a alguien, y hacer un Check-Out.
  • Si alguien tiene un comportamiento agresivo, el conflicto ya es pelea. Hacer un Check-Out y volver más tarde.

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

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