¿Qué es un hecho? ¿Qué es una opinión? ¿Cómo y para qué diferenciarlos? Preguntas que intentaremos responder en este artículo, para mejorar la forma que nos comunicamos y entendemos nuestro entorno. Seguramente nuestras conversaciones están plagadas de opiniones y en ellas los hechos pueden contarse con los dedos de una mano. Esto último es solo una opinion y me propongo fundamentarla a continuación.

Hechos

Para describir el mundo en el que vivimos utilizamos lo que se conoce como Lenguaje Descriptivo, el cuál es nuestra herramienta para volcar en palabras observaciones. A esto podemos llamarlo "hechos", "afirmaciones" u "observaciones", los cuales nos permiten generar una imagen consensuada de la realidad.

Los hechos no son discrepables por definición. O son verdaderos o son falsos. "Estamos en el planeta Tierra" es un hecho, y es verdadero. "La capital de Italia es Paris" es otro hecho, en este caso falso. "2 + 2 = 4" es otro hecho verdadero. Para los tres ejemplos, tenemos mecanismos en común para determinar la verdad o falsedad del enunciado: para comprobar el planet donde vivimos podemos usar una enciclopedia, para la capital de Francia cualquier manual de Geografía y para la suma alcanza con conocimientos de matemática básica.

El problema aparece cuando expresamos opiniones como si fuesen hechos: "En esta habitación hace frío" no es un hecho. ¿Qué significa que haga frío? Para una persona 20 grados pueden considerarse frío, para otra calor. Si queremos hablar de hechos, sería mejor expresar por ejemplo "En esta habitación hace 20 grados".

¿Y por qué querríamos hablar con hechos y no con opiniones?

Dijimos que los hechos pueden ser Verdaderos o Falsos y que existen acuerdos entre las personas para determinar dicha característica. Ahora planteamos que las opiniones no son ni verdaderas ni falsas. ¿Cómo pueden serlo? Si yo opino que hace frío, no hay ningún mecanismo certero que determine si es verdad o mentira que lo tengo. Entonces decimos que las opiniones pueden ser fundadas o infundadas.

Entonces el acto del habla denominado "Hecho" nos sirve para plantear las bases de una conversación. Determinar los hechos nos sirve para sacar de discusión las cuestiones que acordamos que son así, y a partir de ahí intercambiar opiniones dejando en claro que lo son (por cierto, nunca viene de más empezar una oración con un "en mi opinión…" para aclarar).

Tarea: Les propongo dedicar 5 minutos para checkear su cuenta de Facebook o Twitter y busquen ejemplos de opinones expresados como hechos y las compartan acá mismo. Y en el próximo post voy a escribir sobre el tema.

Opiniones

Las opiniones son, seguramente, el acto del habla que más utilizamos. Vamos a analizar como se componen las opiniones. Hasta ahora vimos una diferenciación entre hechos y opiniones, concentrandonos en los primeros. Veamos más en detalle a las opiniones.

Una opinión o juicio es una interpretación sobre un hecho, es el hecho pasado por todo lo que tenemos en nuestra cabeza (experiencia, creencias, valores, inconsciente, etc). Es un posible observar de todo lo que sucede y existen infinitas opiniones que se pueden ejercer sobre un mismo hecho. Es por esta razón que una opinión no es ni verdadera ni falsa. Decimos entonces que una opinión puede ser fundada o infundada.

Para fundamentar nuestras opiniones usamos hechos, emociones y otras opiniones! Interesante ¿no? Porque si usamos como fundamento otras opiniones, entonces tenemos que buscar que fundamentos tienen esas otras. Y asi se puede armar una cadena de opiniones sin fundamento alguno (o con un hecho pequeño). Solemos tener juicios gigantes en base a hechos pequeños. Y un detalle: aunque fundamentemos una opinión, sigue siendo una opinión.

¿Nos da confianza una persona que no puede fundamentar sus opiniones? Podemos pensar que es una persona que no sabe de lo que habla. Igualmente nosotros al opinar ponemos en juego la confianza del resto hacia nosotros.

Las opiniones pueden cambiar

Pensemos en el tema "edad": ¿qué opinión tienen sobre este tema? ¿Qué opinión tenían sobre la edad cuando eran niños? Lo más probable es que dividieras al mundo en niños (los de tu edad) y adultos (los mayores). Luego en la adolescencia estaban los niños, tus iguales y finalmente los viejos. Y ya más de grandes, podemos dividirlos en los niños, los adolescentes, los jovenes, los de mi edad, los mas viejos, y los abuelos. Y así.

Este ejemplo sirve bastante para entender que las opiniones naturalmente pueden cambiar, como cambiamos nosotros. Nuevas experiencias, nuevos puntos de vista o distintas formas de ver las cosas pueden hacernos cambiar de opinión sobre infinidad de temas. Entonces a relajarse, a entender que son opiniones, que hay muchas diferentes y que todas pueden convivir en armonía. De hecho diferentes opiniones pueden enriquecer nuestra vida.

¿Para qué sirven las opiniones?

Tener opiniones nos sirve para encarar el futuro con menos incertidumbre. Uno va construyendo opiniones en común que nos permiten reaccionar rápidamente al momento de tomar decisiones. Si yo opino que no me gusta comer pescado, no voy a comprar pescado para mi. ¡Sin esa opinión, desperdiciaría muchos kilos de comida!

Detectando las opiniones

Para facilitar la comunicación, diferenciemos las opiniones de los hechos. Como oradores podemos agregar un "en mi opinión" para dejar en claro que estamos hablando desde interpretaciones propias. También dar los hechos, los estándares y el dominio (espacio y tiempo) desde donde estamos opinando. También existen patrones para identificar opiniones. Las palabras "mejor", "peor", "bueno", "malo", "más fácil", "más dificil" forman parte de una opinión en curso. Los adverbios también delatan la presencia de opiniones: "Está claro", "obviamente", "por supuesto", "definitivamente".

Tarea: La próxima vez que tengas que tomar una decisión, tomá dos hojas de papel. En una de ellas anota todas tus experiencias sobre el tema. En la otra escribí las opiniones ajenas y todo lo que hayas leído y escuchado sobre la cuestión. Acto seguido, tira la segunda hoja a la basura, mirá de nuevo la primer hoja. ¿Cuál es tu decisión, basada en tu propia experiencia?

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw