Desde chicos tenemos inculcada la idea de que "pedir está mal". Más de uno recordará algún reto de nuestras madres al pedir algo que queríamosm, o la opinión sobre la gente que pide en la calle. En este artículo les ofrecemos una mirada diferente, donde "pedir no es malo", y en cambio es un importante acto del habla que puede abrirnos muchos caminos. ¡Aprendamos juntos a pedir!

¿Qué es un pedido?

Decimos que un pedido es una acción en el lenguaje que realiza una persona cuando le falta algo o quiera algo y juzga que lo puede conseguir a través de otro.

Como no solo queremos desmitificar el acto del pedido, sino mejorarlo, vamos a describir que elementos tiene que tener un pedido, ya sea explicita o implicitamente:

  1. El cliente: quien tiene la necesidad. Puede ser el que emite el pedido, pero tambien puede ser que no.
  2. El realizador: expresar quién será el realizador del pedido.
  3. Contexto: exponer los elementos clave del contexto
  4. Objetivo: expresar el “para qué” del pedido. Esto habilita la opción de la contrapropuesta.
  5. Acción: especificar la acción solicitada a realizar
  6. Condiciones de satisfacción: proponer las condiciones de satisfacción requeridas para considerar el pedido cumplido.
  7. Tiempo: para cuando necesitamos lo que pedimos.
  8. Trasfondo de obviedad: comprobar las cuestiones que pueden considerarse como obvias para corroborar que sean compartidas.

El nivel de detalle de un pedido varía según la relación que tenemos con las personas. A un amigo quizás le decimos "¿tenés 5 minutos?" y con solo eso nos puede responder un SI, aunque esos 5 minutos sean para tirarnos por el balcón. El contexto de obviedad en esa comunicación es muy grande y si la comunicación funciona así, mejor todavía. El problema es cuando la cosa no funciona.

Pongamos un ejemplo para dejarlo en claro: un pedido de empanadas por teléfono. Llamamos, pedimos 6 empanadas, elegimos los gustos, preguntamos el precio y colgamos. Las empanadas llegan a las 2 horas, con nuestro respectivo reclamo. La próxima vez preguntamos el tiempo de demora para dejar en claro el tiempo:  esta vez llegan rápido pero frías. O nos llegan crudas, o la persona que las trae no tiene cambio, etc. Si yo quiero seguir realizando pedidos a dicho local de empanadas y quiero lograr mejores resultados, seguramente voy a tener que mejorar mis pedidos para dejar bien en claro que estoy pidiendo, y luego poder realizar un reclamo en todo caso con más sustento. Este es un ejemplo muy trivial, pero... ¿te pasan cosas similares con personas con las que querrías tener una mejor relación?

Respuestas posibles

¿Qué respuestas posibles tiene un pedido? Pensalo…. pensalo…. La respuesta es: Si y No.

Es importante entender este concepto. Un pedido puede tener de respuesta tanto un Si como un No, ya que el que lo recibe es libre de aceptar o rechazarlo. La cuestión es que culturalmente el No es una respuesta poco aceptada. Pero aprender a decir un No cuando así lo creamos le da valor a nuestra palabra. Cuando al realizar un pedido obtenemos un Si, decimos que se genera una Promesa (otro acto del habla para el próximo post).

Como realizadores de pedidos tenemos que entender que el pedido tiene ambas respuestas posibles. Y si no aceptamos un No como respuesta, es nuestro deber en pos de comunicarnos efectivamente reemplazar el pedido (ej: ¿Me das un poco?) por una exigencia u orden (ej: ¡Dame un poco!). Con esto estamos siendo claros que esperamos un Si de respuesta. Ahora, ¿te imaginas yendo por la vida exigiéndole cosas a la gente? ¿Nos gusta recibir órdenes? Y por último un gran detalle: las respuestas posibles de una exigencia siguen siendo dos: Si y No.

Ofertas

La oferta es similar al pedido pero se invierten el cliente y el realizador. La oferta es una acción en el lenguaje que realizamos cuando interpretamos que podemos proponer o brindar algo como realizadores que otra personas necesita o quiere (cliente). Tiene casi todas las características de un pedido. Una oferta tiene como respuesta posible un Si y un No, y ante un Si también se genera una promesa.

¿Por qué no hacemos pedidos y ofertas?

Algo que parece tan sencillo sin embargo nos es muy difícil de realizar. No realizamos pedidos por miedo al rechazo, por orgullo, por juzgar que mi pedido “obliga” al otro. O hacemos pedidos incompletos (“habría que resolver este problema”) sin elementos que deberían estar, como por ejemplo el tiempo.
En nuestro repaso por los Actos del Habla ya analizamos la diferencia entre hechos y opiniones, las quejas y expectativas.

Es común esperar de los demás las cosas (jefe, empleado, socio, proveedor, etc) y peor es esperar que hagan lo que pensamos o esperamos dando por sentado que las cosas son obvias. Te pasa? Que sentís? Cuando no ocurre lo que esperamos nos enojamos, nos frustramos.

Si queremos que algo pase, por qué no transformamos nuestras quejas en pedidos? Qué costos pagamos por no pedir?

A una expectativa incumplida transformarla en pedido, date la oportunidad que te digan que SI.

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

Bernard Shaw