La confianza es la base de una relación. Y si no estás conforme con una relación, es posible que esté dañada la confianza. Lo interesante es que la confianza es una opinión nuestra sobre la relación, y no un hecho. Y como toda opinión, se puede modificar. Los invito a sumergirse en el mundo de la confianza y sus diferentes aspectos, para entenderlos y poder trabajar en ellos.

La confianza

Muchas veces asumimos como hecho que una persona no es confiable. ¿Pero somos conscientes en que basamos este pensamiento? Porque la confianza es simplemente un juicio emitido por el que no confía, y tiene impacto en nuestras acciones, comportamiento y hasta en nuestro cuerpo.

Vamos a analizar la confianza separándola en cuatro aspectos o dominios: sinceridad, competencia, confiabilidad e involucramiento.

Sinceridad

Un problema de confianza por sinceridad no es más que la duda que tenemos si lo que está diciendo Juanito (nuestro personaje ficticio de la fecha) coincide con lo que está pensando. O mejor dicho, con lo que “creo” que esta pensando (porque por ahora no podemos leer la mente).  No sabemos lo que está pensando la otra persona. Interesante sería repasar en que hechos basamos nuestra opinión que no está siendo sincero.

Para encarar un problema de confianza por sinceridad, algunas opciones son:

  • Compartir con Juanito que sentimos que lo que dice no coincide con lo que creemos que piensa.
  • Argumentar nuestro juicio con hechos que podamos comprobar.
  • Hacer pedidos u ofertas para reconstruir la relación.

Si nos interesa cambiar nuestra opinión y confiar en Juanito, y creemos que el problema viene por el lado de la sinceridad, podemos encararlo desde este lado. Y si no viene por acá, pasemos a otro aspecto.

Competencia

Diferente es no confiar en otra persona por un tema de competencia. Por ejemplo, un nene de 4 años te pide que lo dejes planchar, ¿se lo permitirías? Seguramente la respuesta es "no": el motivo es que no confiamos en que el nene pueda llevar adelante la acción (y hasta parece peligrosa). No hay un problema de sinceridad; en este caso decimos que la confianza esta afectada por una cuestión de competencia.

Un dato interesante de la confianza por competencia es que sucede en un dominio en particular. Un nene de 4 años puede no ser competente para manipular una plancha, pero si para dibujar, jugar u otros aspectos.  La cuestión es que es muy fácil llevar la desconfianza por competencia a otros aspectos de la vida.

Si descubrimos que nuestro problema de confianza viene por el lado de la competencia, el primer paso es determinar los dominios en donde no confío en esa persona. Y después podemos:

  • Compartir con la persona nuestra opinión
  • Capacitar a la persona en dicho dominio

¿Con qué objetivo? De nuevo, cambiar nuestra opinión y poder confiar en la otra persona.

Confiabilidad

Cuando decimos que una persona no es confiable, queremos decir que nos falló en el pasado, que incumplió con su palabra en algún momento. Y decimos que la confiabilidad es el porcentaje de promesas que la otra persona incumplió en el pasado. Un ejemplo: “siempre que le presto plata no me la devuelve”, por ende no confío en la persona y no por sinceridad, ni por competencia, sino porque “nunca me devuelve la plata”. Qué podemos hacer en este caso?

  • Compartir con esa persona nuestra opinión
  • Darle datos. “Siempre” no existe. ¿Cuantas veces le prestaste plata? ¿Y cuantas veces no te la devolvió?
  • Pedirle que en lo sucesivo si no va a cumplir que avise con tiempo o que nos pida ayuda.

Un apunte sobre el porcentaje: cuidado con los valores que usamos. Por ejemplo, Juanito no cumple con 2 de cada 10 promesas, y considero que no es confiable, a pesar de haber cumplido con 8. Mi porcentaje de confiabilidad parece ser de 20%. ¿Te gustaría que apliquen el mismo porcentaje con vos?

Y parándonos del lado de la persona acusada de no ser confiable, es interesante entender que no cumplir con promesas (y sobre todo, no avisar) afecta directamente la confianza que los demás tienen para conmigo. Y la confianza no se recupera del día a la noche, así que a cuidarla!

Involucramiento

Este cuarto aspecto no tiene que ver ni con la sinceridad, ni con la competencia ni con la confiabilidad. Y voy a introducirlo con un ejemplo: le pido a Juanito que me haga un informe sobre el mes en la empresa. A los dos meses, Juanito me entrega el informe. Considero entonces que no puedo confiar en Juanito por involucramiento, porque tardó dos meses en entregarme el informe, no respetó la plantilla para informes de la empresa, tiene faltas de ortografía y solo 4 páginas. ¿Qué pasó acá?

En la desconfianza por involucramiento tenemos un "estándar" de calidad que la persona no alcanza a cumplir: esperamos más que lo obtenido.

En esta escena está claro que nosotros teníamos un estandar que no se cumplió.  ¿Fuimos claros con el pedido? ¿Consideramos que algunas cosas eran obvias y no hacía falta expresarlas? Es probable. Si descubrimos que no confiamos en otra persona por una cuestión de involucramiento, y queremos cambiar nuestra opinión, podemos:

  • Evitar que partes del pedido queden como obvias, expresar los detalles que nos importan.
  • Mejorar nuestros pedidos
  • Verificar si realmente hubo pedidos o eran solo espectativas

Reconstruyendo la confianza

Entonces tenemos un problema de confianza y queremos reconstruirla. Te propongo reflexionar la opinión de confianza, analizarla según estos cuatro aspectos, identificar donde esta la grieta y tomar acciones concretas para reconstruirla. Esto necesariamente mejorará tus relaciones.

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos las ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"

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